jueves, 13 de noviembre de 2014

Artículo de opinión: La casta


Se me cae el alma al suelo cuando oigo a un político decir que está indignado porque un periódico le acusa de tener millones en Suiza. No sé qué decir. Bueno sí, que hay que tener cara dura para aparecer en los medios y soltar semejante barbaridad.
Hay que tener cara, mucha cara, primero para seguir siendo político en España, segundo para seguir siendo político de partidos mayoritarios y tercero para recriminar a otros políticos sus deshonestas conductas cuando ustedes hacen cosas mucho peores. Hay que tener poca vergüenza para no dimitir del cargo cuando a uno se le imputa en un caso de corrupción o negar que ha robado cuando sumarios de miles de páginas dicen lo contrario. Debe ser un trabajo muy provechoso este de político cuando se aferran al cargo a pesar de ser unos parias y unos chorizos. Debe valer mucho la pena no poder criar a sus hijos como cualquier otro trabajador, estar 18 horas fuera de casa, pasarse el día en la oficina entre montones de papeleo, jugarse su matrimonio yéndose de putas con algún otro desgraciado como usted. Les debe compensar mucho ser unos hijos de puta sin escrúpulos. Si no recuerdo mal, al político se le dio un sueldo porque nadie quería dedicarse a tan noble tarea sin cobrar nada. Es decir, nadie quiso ayudar a su pueblo hasta que se le dio un sueldo por ello. No lo recrimino, puesto que yo sé lo que es eso (a menor escala). Sé que es duro pasarse el día fuera de casa, encontrar trabas a cada propuesta que uno hace para mejorar la situación de sus compañeros, saber que hagas lo que hagas tus compañeros te lo van a criticar, pasarse horas y horas reunido para nada (dos no negocian si uno no quiere), y llegar a casa baldado y encontrar a su mujer y sus hijos metidos en la cama. Sí, es muy duro y poco gratificante, lo sé, pero nadie les obligó a hacerlo. Ustedes se metieron en política para ayudar a sus semejantes, ¿qué les pasó por el camino? Supongo que vieron que no podían con su enemigo y se unieron a él. Yo, cuando me di cuenta de que no podía con mi enemigo, me retiré y confié en otro que fuese más fuerte que yo para vencer al sistema. Sí, supongo que pensarán que soy un cobarde, y posiblemente así sea, yo no soy Gandhi o Luther King, lo asumo. Pero sé perder y duermo tranquilo por las noches.
Pero esto no es el caso, aunque debería. No. A mí me gustaría saber una cosa: ¿qué les dicen a sus hijos cuando en la tele les tachan de ladrones, cuando les insultan a la entrada de los juzgados, cuando se demuestra que se han gastado el dinero de los demás en putas, en comilonas y en cocaína? ¿Qué les contestan cuando sus hijos les preguntan si eso que dicen de ellos es verdad? Supongo que les mentiran, también a ellos, supongo que ser político implica ser también un mentiroso patológico. Supongo que les dirán que los medios de comunicación mienten, que sus vecinos mienten, que el país entero miente, que el juez les tiene manía o excusas así que todos hemos dicho alguna vez a nuestros padres cuando de pequeños nos preguntaban por qué habíamos suspendido matemáticas. Eso puede servir para niños pequeños pero, ¿también mienten a sus hijos adolescentes o universitarios? ¡Hay que tener cara para mentir a un hijo! Y no digo una mentira piadosa como que los reyes magos existen o algo así, no, digo mentir con todas las de la ley. No sé, yo soy padre, intento educar a mi hijo para que el día de mañana sea un buen hombre. Le intento inculcar valores como responsabilidad, perseverancia, respeto, humildad... Intento no mentirle porque no quiero que él me mienta en un futuro. Intento dar ejemplo. Lo sé, ustedes no pueden educar a sus hijos como lo hago yo, están follando con rumanas en cualquier burdel de carretera, además, no pueden inculcar valores que no saben lo que son. ¿Qué ejemplo les dan? Supongo que su educación se basa en haz lo que te dé la gana que el gobernante de turno, el padrino, te sacará las castañas del fuego. Y esta impunidad viene dada por otro factor no menos preocupante que su poca vergüenza: el bipartidismo.
Durante más de 30 años hemos sufrido el yo te tapo ahora y cuando llegues al poder tú me tapas lo mío. Y ahora que a los racionales se nos han hinchado los huevos y ven su supremacía peligrar, ahora que se han hartado de ingresar millones en Suiza, ahora que ven que un tercer partido político les puede vencer, ahora va y se indignan. Como me dijo una vez mi profesor cuando me reí al sacar un 0,2 en un examen de Tecnología: ¡tienen los cojones como un toro! Pero mi educación, ni mejor ni peor que la suya, simplemente diferente, y la vergüenza que pasé aquel día delante de mis compañeros de clase hizo que aquel 0,2 fuese el primero y el último de mi carrera estudiantil. Pero supongo que esa vergüenza, esos abucheos, esos insultos que reciben de todos aquellos que creen inferiores a ustedes no les hace cambiar. Me pasa a mí lo que a ustedes y cojo los millones que he robado y me retiro a Las Bahamas, eso sí, solo, porque sería incapaz de mirar a los ojos de mi hijo y de mi mujer una vez se descubriese el pastel.
Supongo que se creen semidioses, hombres (por llamarlos de alguna manera) que están por encima de todo, incluso por encima de las leyes que ustedes han creado. Gracias a dios, los recortes en educación y los programas basura no nos han hipnotizado a todos, sólo a unos cuantos, pero no los suficientes para que sigan cómodamente sentados en sus butacas aterciopeladas, riéndose de todos y de todo. Pero la historia de la humanidad se escribe por ciclos, y el suyo es uno más. Supongo que Ramsés II nunca imaginaría que su Imperio se iría al garete un día de estos, como cayó Grecia, Roma, Al-andalus, etc... Supongo que su incultura les hace dudar del final del capitalismo. Imagino a Luis XVI diciendo a su esposa la noche anterior a ser guillotinado "tranquila mujer, estos son sólo cuatro desgraciados". Por lo visto, en sus caras universidades no les enseñaron que lo que fácil viene, fácil se va, que no hay nada eterno ni nadie es imprescindible. Posiblemente sea mi hijo y los suyos los que vean el final del capitalismo, este sistema que ustedes idolatran. Posiblemente sean ellos los que deban cultivar patatas con sus propias manos para subsistir. La diferencia entre mi hijo y los suyos es que mi hijo sabrá apañárselas sin papá, porque yo soy pobre y honrado y educo a mi hijo a mi imagen y semejanza. Sus hijos no sabrán qué hacer cuando no tengan petróleo para su yate, porque no les han educado para ello. La cara de vergüenza se me caería si tuviese yo un padre como ustedes. Es una pena que estos pobres inocentes no puedan escoger a sus padres. Sí, es mi hijo, pueden argumentar, y por él hago lo que hago, para que el día de mañana pueda vivir bien. Yo hice el servicio militar y he visto a hombres con pelos en los huevos llorando por las noches llamando a su mamá. No les contaré cómo acabaron esos hombres tras nueve meses de servicio a la patria para no asustarlos. Sus hijos llorarán cuando se vayan al otro barrio, pero no por pena, sino por impotencia, porque no sabrán hacer la "o"  con un canuto. ¿Eso es lo que quieren para sus hijos? ¿Quieren que sean dependientes de ustedes y del dinero? ¿Quieren que se gasten la semanada en putas y drogas como hace papá? ¿Quieren que se crean Aquiles sin llegar a ser Pirros? Si es eso lo que quieren, sigan así, porque lo están haciendo de puta madre.
Ustedes, integrantes de "la casta", son unos putos robots. Se creen que forman parte del sistema, que todo vale para defenderlo de personajillos atolondrados como Tomás Moro, Marx, Fromm, etc, humanistas que dedicaron su vida a hacer un mundo mejor para que sus hijos pudiesen vivir en paz. Ustedes son escoria, cucarachas que deambulan por los retretes esperando el apocalipsis para reírse en la cara de los que murieron por sus ideales. Se creen invencibles, intocables, se creen Ramsés, Alejandro, Julio César, Luis XVI. Pero les diré un secreto, nosotros, los tontos, somos más. Sólo hacen falta mil latigazos y un Espartaco para joderles la vida.
Concluyendo. Yo votaré a Podemos. Pero no les votaré porque desee un país comunista o porque prometan el oro y el moro a los pobres. No creo en programas electorales. Hablar, decir lo que todos quieren oír es muy fácil, ustedes lo saben mejor que nadie. Sé que es muy difícil cambiar el sistema e imposible hacerlo en una legislatura, ni en dos ni en tres. Yo votaré a Podemos para joderles, para hundirles en la miseria como ustedes nos han hundido a nosotros, para que se pudran en la cárcel, para ver como sus hijos mendigan un chusco de pan porque papá está en la cárcel, su padrino los ha dejado en la estacada, su madre se ha fugado con el fontanero, la criada ha encontrado otro trabajo y ellos no saben freírse ni un huevo. Votaré a Podemos porque creo en los finales felices y en los ciclos. Votaré a Podemos porque creo que un cambio es posible, porque no llevan traje y corbata, porque ustedes no han podido demostrar que roban a su pueblo. Votaré a Podemos porque son los únicos que dicen cosas distintas, porque no conocen el poder, porque son jóvenes y no se han apoltronado en sus cargos. Porque cuando veo a señores ancianos como Alfonso Guerra o en su día el señor Fraga me entra un no sé qué en el cuerpo que me da por escupir. Porque la juventud es sinónimo de rebeldía, de inconformismo, de ideales, de vitalidad. No siempre la experiencia es un grado, menos viniendo de chorizos como ustedes. Y ni se les ocurra tacharnos a los votantes de Podemos de incultos o de incrédulo, porque yo también un día les voté a ustedes y así me ha ido. Sólo espero que un día sus hijos tengan el valor suficiente para escupirles a la cara y reprocharles su dedicación a tiempo completo a robar a los pobres para dárselos a los ricos. Con suerte, la filipina que tienen como chacha tendrá más inteligencia que ustedes. Por cierto, me dicen que soy un faltón, puede ser, pero si ustedes se dan por aludidos, por algo será. 

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