viernes, 9 de enero de 2015

Reflexión de noche: el frikismo

No me digan ustedes que no es rarito dormir con el kimono de karate. Sí, un poco. La verdad es que me dio por ahí, pero lo dejé pronto, áspero como la madre que lo parió. ¿Soy raro? ¿Un friki? El otro día pensaba cuántos hombres de mi generación andan por ahí con el carrito de la compra. No viejos que lo utilizan como taca-taca, treintañeros y cuarentones. Muy pocos y yo. La verdad es que es cómodo, aunque no alardees de tu masculinidad llevando siete bolsas y a tu mujer de la mano. Yo he hecho un estudio de mercado, no es el primero ni el último que haré. Se sorprenderían de mis estudios de mercado, una locura. Pues eso, que he hecho un estudio de mercado de cuántos hombres de mi edad llevan carrito de la compra. Se lo juro que en mi barrio no he visto ninguno, aunque también es verdad que voy bastante a mi bola. Pero tendría que haber visto alguno si hubiesen y no lo he visto. No sé, me siento raro. También me gusta The Big Bang Theory; una cosa que no puedo decir pero que algún que otro reproche me he llevado por ello; no duro en un piso más de dos años seguidos; digo lo que pienso (lo siento)... Soy raro, me lo dicen a menudo. Pero esto también me ha dado qué pensar. Y yo digo..., ¿conocen ustedes algún friki malo? ¿Paco Porras? ¡Por el amor de Dios! ¡Ese hombre lloraba por todo! ¿Carlos Jesús? Qué decir del maestro. Menudo chalado. Pero ahí estaba él con sus fius fius sin hacer daño a nadie. No sé..., Carmen de Mairena (si me sale en el corrector me cago) sólo puede hacerte daño si se te sienta encima. Bueno, miles, cañita brava, el arlequín, Rosa de Operación Triunfo, pero no son mala gente. Habrá de todo, como en todo, pero la mayoría son peña que viven una realidad distinta al resto y/o intentan tratarnos de gilipollas si creemos su locura. Desde aquí apoyo el frikismo y enaltezco el You Tube. Vivan los frikis sanos, majetes, buena gente con los que te hechas unas risas cuando alguno de ellos te dice que te sana sin tocarte. Es que cada vez que pienso en aquella frase..., me troncho. Los más frikis, los televisivos, por ejemplo (porque buenos actores no lo son, no nos engañemos), ¡se lo creen y todo! Es que te partes con ellos. Son tan inocentes, y hay tanto Cárdenas por ahí suelto. Me parto. Aunque una cosa sí es cierta, prefiero un mundo friki a esta mierda de mundo en el que vivimos, sobrevivimos. Las guerras se solucionarían en la Play, series de humor por un tubo en la tele y mucho Zaping, camisetas de superhéroe por todas partes, tranquilo (si cogen el gobierno los frikis fumetas), trabajarías desde casa, con el ordenador, haciendo videojuegos o comprándolos y vendiéndolos. Yo firmo. Lo cierto es que si esto sigue así dentro de poco tendremos un friki con coleta que nos gobierne. Porque ser friki significa ser políticamente incorrecto. En sus mundos se práctica el vive y deja vivir, y si es por eso yo me apunto. Vive y deja vivir.

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